El lugar donde confluyen  los medios de transporte contemporáneos, donde las vías del tren se pierden entre camiones rojos cero emisiones y articulados, donde el transporte se paga con tarjetas de plástico.  Es ahí,  donde existe un refugio para la vorágine del traslado masificado.

Caminamos entre sus pasillos, por su corredor central, los estantes de acero colgados sobre nuestras cabezas nos desvuelven nuestra insignificancia, los vidrios opacos disminuyen la densidad de las sombras que pasan encima de nosotros. La biblioteca Vasconcelos, se ha vuelto “el lugar”. El lugar para leer, para  escapar, el lugar para observar, el lugar para descansar, para sentarse bajo un árbol y poder platicar.

Así iniciamos nuestra conversación con Juan Carlos del Río, a la sombra de un árbol.

Juan Carlos

Juan Carlos

Revolta -¿Cómo creas es el discurso de tu trabajo como artista visual?

-Mis dibujos han surgido por Inquietud y reflexiones de la vida ,  son desahogos emocionales, son reflejos de mi entorno , de lo que soy, a lo que pertenezco, los dibujos representan vivencias personales.

Mi musa es la Naturaleza, los paisajes, el mar, las plantas, me  inspiran, me  invitan a reflexionar, me invitan a imaginar, a uno como hombre lo envuelve.

Vivimos en este mundo de capitalismo voraz; trato de entender el tiempo, trato de reflexionar acerca del trabajo y la tecnología, de la religión y el dinero.Pero siempre se encuentra una mano que desea salir de todo esto.

El remolino

El remolino

Revolta -¿Qué quieres lograr y hacia donde esta encaminado tu trabajo?

-Como artista tengo hambre de poder crecer y hacer algo con mi carrera y mi profesión, aportar un granito de arena a este. Como artista tengo ganas de poder trasmitir a la gente, de poder sensibilizar, aportar algo en vida y trascender.-

Revolta -¿Consideras que tu visión esta relacionado con lo chamánico?

-Mi banda se llama “El brujo”. El brujo es imaginación, mete todos sus elementos en el caldero, los va mezclando y van saliendo pócimas sonoras coloridas y cósmicas. Todo esto es lo que reflejo en mis dibujos.-

Revolta -¿En qué momento te acercas al mundo chamánico.?

-Desde la adolescencia percibes que tienes algo peculiar, algo diferente a tus compañeros, yo no veía el mundo como algo ordinario como la mayoría lo ve.La combinación de mi historia personal más mi experiencia en lo profesional con mi banda “El brujo” han formado mi cosmovisión.La energía nos envuelve en todos los niveles, somos energía y no se puede dar el concepto del chaman si no hablamos de la energía. –

La mente es Poder…todo es energía.

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Juan Carlos

 El señor de las cosas viejas y su discurso “se compran colchones, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas o algo de fierro viejo que vendan” pronunciado por una voz de niña, invaden la calle en este día vacía, pero que el sábado alberga al tianguis del chopo.

Revolta– ¿A dónde quieres que tu el poder de tu mente te lleve?

-Empecé como una persona con la inquietud de tocar e hice de ello  mi profesión, ahora que estoy naciendo como artista plástico deseo que mi carrera fructifique, que la gente se acerque a mi trabajo, que tenga donde exponer lo que hago y considero que ya no existe un límite. Mientras luche por lo que deseo no existe un retroceso.-

Revolta-¿Cuál es la técnica que utilizas para realizar tus obras

-Mi dibujo se ha desarrollado de una forma intuitiva, la creatividad es intuitiva, son necesarios los conocimientos técnicos en cualquier disciplina, no tiene que ser técnicamente bien echo un trazo, yo reflejo la naturaleza, intento representar la imperfección de lo natural. No estoy cerrado a seguir estudiando y a mejorar mi técnica, pero mis ganas de expresar es nata, yo me permito expresarme.

-La academia no siempre te enseña a ser artista y el artista no siempre tiene los recursos académicos, pero si mezclas esas dos cosas en una licuadora y te la tomas,  la mezcla es perfecta.-

Para conocer más acerca  del trabajo  pictórico y musical de Juan Carlos del Río síguelo por Facebook y  da clic en el video después del salto.

Fotografía y Texto por Noé Cortes