Conocí a Vetusta Morla en el  festival Vive Latino, en realidad los escuché por error y ha sido uno de las equivocaciones más placenteras que he cometido en toda mi vida. Lo que me atrapó fue el juego de sonidos que mezclan con cada instrumento, que hace una canción muy diferente de la otra.

Para el 2013 ya me sabía sus dos discos completos y para mi suerte en ese año se presentaban por primera vez en el Teatro Metropólitan, y sí, los fui a ver… Si salí extasiada fue poco.

El pasado 27 de Agosto se presentaron en El Plaza Condesa, y claro que no me lo iba a perder. Llegó el jueves y las horas se pasaban lentas y se me hacían eternas, hasta llegar al recinto. Para esa hora los nervios ya me tragaban la garganta. Entré al Plaza Condesa a las 8 pm y tuve que esperar 40 minutos para escuchar a una banda telonera pedorra –que en realidad no tocaban tan mal- para llegar al momento sensación de la noche.

Eran ya las 9:30 cuando se escuchó de fondo un tema de “Los Ríos de Alice” y enseguida salieron los Vetustos. “La Deriva” fue la canción que abrió el concierto; para ese momento el calor del encierro se sentía en medio del recinto, aunque eso no nos quitaban las ganas de seguir cantando.

“Fuego”, “Fiesta Mayor”, “Golpe Maestro” y “La Mosca en tu Pared” fueron algunos de los temas del álbum “La Deriva” que se escucharon aquella noche. De los álbumes “Mapas” y “Un Día en el Mundo”, nos deleitaron con temas como “Al Respirar”, “Baldosas Amarillas”, “El Hombre del Saco”, “La Cuadratura del Círculo”, “Mapas”, “Lo que te Hace Grande”, “Sálvese quien pueda”, “Maldita Dulzura”, entre otras. En esta última se subió Enrique Bunbury para acompañarlos y cantar a dueto, lo cual no lo hizo mi momento favorito –a ese pinche Enrique  ya lo traía entre ceja y ceja-, aquel día la terminó de defecar, pues el hombre es mamón, déspota y ególatra y aún así la gente lo recibió con los brazos abierto… ¡Agh!

Después de un encore, la banda regresó para tocar mi canción favorita, “Los Buenos”, tocaron unas tres canciones más para finalmente cerrar la noche con “Los Días Raros”. De esa manera fue como terminaron mis 2 horas seguidas de sentir orgasmos imparables en los oídos, sentir la piel de gallina y un gran nudo en la garganta.

Vetusta Morla ha sido una de las pocas bandas que me han hecho sentir una sensación completamente diferente cuando los miro de frente, me hacen sentir libre, siento que puedo brincar, bailar, gritar, girar, pararme, sentarme y hacer lo que yo quiera de la manera que yo quiera; me imagino que es por toda esa entrega que se disponen a dejar en el escenario y te la hacen llegar. Es una banda que en vivo suena bien, se ve bien y te hacen sentir importante, porque tú –así como ellos- forman parte de ese momento que es ÚNICO e INIGUALABLE, ese momento que nunca se va a volver a repetir.

Ver a Vetusta Morla en acción es una sensación incomparable, que te hace explotar la cabeza y te desarma como un muñeco de lego. Escuchar y presenciar a Vetusta Morla en vivo es algo que puedo repetir siempre que tenga la oportunidad, SIEMPRE.