Las ideas más estúpidas empiezan a caer, tu te mojas como si te cayera una lluvia muy tupida desde el cielo, te caen encima de todo el cuerpo y te empapas de textos sin sentidos, de lo que está moviendo a la gente de lo que todos están hablando. La estúpida lluvia de ideas no busca caer bien, solo quiere hacerte entender que no está mal opinar incluso de lo más estúpida con la opinión más estúpida… -un ejemplo es este texto- pero tú lo estás leyendo y de eso se trata; más o menos.

En la búsqueda de tu “media naranja”, te topaste con mil y un experiencias que te han enseñado a vivir la vida amorosa. En estas relaciones cometiste errores que se supone que te hicieron madurar, pero sabemos que es solo una suposición, seguro muchas más de 10 veces aplicaste la de Alicia Villareal y “tropezaste de nuevo y con la misma piedra”, una y otra vez. En el peor de los escenarios, es el mismo error con la misma persona.

Llegó el momento de crecer y dejar de lado toda esa bola de experimentos que jugaste cuando ibas en la primaria, como “la mamá y el papá”, cuando escogías al güey que te gustaba para que junto contigo fuera la autoridad de la casa; o aquel momento en que le agarrabas la mano que estaba escurriendo en sudor, pero lo ignorabas porque la tuya estaba igual y que al escuchar la campana de la escuela intentabas despegarla para darle su respectivo besito en el cachete y echarte a correr con tus papás que ya estaban afuera esperándote.

Conforme fuiste creciendo, empezaste a conocer y experimentar diferentes situaciones; disfrutaste de la soltería, probaste el sexo casual, te hiciste de un amigo con beneficios y besuqueaste muchos labios durante la espera. Muchas de las veces, aprendiste a cuidar una relación estable y la llevaste hasta donde tus armas te permitieron, tirando la mierda que se quedó entre tus brazos, dientes y mente, y guardando las enseñanzas que construiste junto con aquella persona.

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Finalmente empezaste a usar la materia que hay dentro de tu cerebro y dejaste en claro que aquellas personas que también le dan su funcionalidad a esa materia, son las que realmente valen la pena.

¿Inteligencia mata carita?

La respuesta más sencilla sonaría muy repetitiva “la belleza exterior se acaba, la interior dura para siempre” y cuanta razón hay. La belleza más atractiva del ser humano es la inteligencia, engloba todo lo que deseas de una relación buena y estable.

La inteligencia no solo es filosofar con tu pareja, va más allá de eso. Son esos oídos que te escuchan y se convierten en una boca que te da un buen consejo, o en su defecto “palabras de aliento”; es la tolerancia que necesitas en tus momentos más difíciles y complicados; el espacio que te ofrece en la saturación de trabajo y en las escapaditas con los amigos; es el simple silencio que deja de ser incomodo en las ocasiones de cansancio; pero también hay diversión a diario, los chistes rebuscados en ocasiones suelen ser los más graciosos; y no olvido la pasión, que cuando se mezcla con la inteligencia es una cosa espectacular, a veces presenciamos a la pasión desenfrenada, agresiva y excitante, otras veces aparece aquella pasión que es como miel espesa escurriendo a chorros de nuestro cuerpo.

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A veces la belleza interior se transmite hacia el  exterior, pues si es una persona verdaderamente atractiva por lo que tiene dentro de su cabeza, las imperfecciones se comienzan a borrar y se vuelve llamativa por fuera, también. Y si encontramos el paquete completo, pues que maravilla.

Está padre probar de todo y aprender de ello, siempre y cuando no te tires al vicio por las cicatrices que la situación te deja. Pero ya voy a dejar de escribir de esta manera, que parezco “Dra. Corazón”, o no se qué chingados.

Y si quieres seguir viviendo la vida loca y seguir experimentando “el amor”, te ejemplifico las facetas de lo ya antes hablado, con frutas… En un frutero tienes un plátano, un aguacate criollo y una manzana; las cáscaras de las 3 frutas son la belleza exterior, el relleno es la interior. Al plátano le quitas la cáscara, el aguacate criollo no te molesta si la tiene o no y a la manzana no se la quitas; todo esto para al final, COMÉRTELAS… Y algo así pasa en la vida real.