La década de los 60 será recordada por el surgimiento  de movimientos juveniles que estaban en contra de la opresión y el atropello de sus derechos y libertades. Un año que se recuerda por personajes icónicos que dejaron huella, por las nuevas e increíbles corrientes musicales que comenzaron a surgir, pero sobre todo, por la búsqueda de la libertad de expresión.

Una década de cambios, y un año -1968- que no se olvida y  que se caracteriza por movimientos estudiantiles, no solo en México y sus países vecinos, sino en todo el mundo. La cultura empieza a dar un giro de 180°, la música empieza a sonar diferente, las galerías se pintan de colores con el arte saturado en colores neones y plastas de pintura, las calles llenas de mentes abiertas y cansadas de la dictadura de altas cabezas huecas y vacías, marchando al mismo paso; la cultura se convierte en el levantamiento pacifico de los jóvenes de aquella época.

2 DE OCTUBRE DE 1968; MÉXICO, D.F – Estudiantes de la UNAM, IPN y de distintas escuelas, amas de casa, enfermeras, profesores y obreros se reúnen en La Plaza de las Tres Culturas, con el fin de protestar en contra del abuso de poder de la alineación mafufa, estúpida y corrupta de Díaz Ordaz. ¿El resultado? Es algo que aún no se sabe con certeza, una matanza de cientos de personas  desarmas y un suelos bañado en sangre inocente…

Pero no todo es color rojo líquido; las fiestas, el baile, el sexo, las drogas y el rock & roll se unen gracias a un solo arte: la música. ¿Qué corría por los oídos de los jóvenes estudiantes y civiles revolucionarios antes de que se llenaran de sangre?

La música de aquella década en México ya está bastante olvidada, sin darnos cuenta de que aquellos vejestorios fueron pioneros de estilos que tienen ahora las bandas consagradas de México. El surf y el rockabilly es un gran ejemplo. El Rock en México llega en los años 50, con influencias americanas como Elvis Presley y Billy Halley. Pero el bum de la pachanga y las noches de vicios y excesos tiene impacto a principio de los años 60.

Escuchar a tus papás decir que César Costa, Johny Laboriel y Enrique Guzmán eran los meros buenos del rock de su época, es cagado y tal vez te rías a carcajadas, pero en realidad así lo fue. Las Camisas Negras, Rebeldes del Rock y Teen Tops fueron las bandas que sonaban en las fiestas de los años pasados.

Los Locos del Ritmo, y su clásico Tus Ojos, fue un claro ejemplo de la música original que sonaba en las parrandas, en donde las parejas apretujadas se balanceaban de lado a lado al ritmo de la canción. Javier Bátiz, en cambio fue algo experimental, que intentó en el blues, rechazando sustituir el puesto de Johny Laboriel en Los Rebeldes del Rock, por la diferencia de influencias musicales e ideologías que chocaban con los demás integrantes de la banda.

Los Spitfires y Los Blue Caps, no se quedan atrás. Forman parte, también, de las bandas que buscaban una identidad en sus canciones propias o dándole a los hitasos americanos, traduciendo la canción al español y mezclar la rítmica original con su toque personal.

Despeinada y Agujetas Color de Rosa, son piezas icónicas pertenecientes a la época de los 60, canciones originales de Los Holligans y que hasta la fecha se siguen escuchando.

2 de Octubre no se olvida; un día lleno de plomo, crueldad y vanidad por parte de los cerdos de cúpula más alta de la jerarquía. Pero no todo es malo, atrás de todo ese charco de injusticia había diversión, buena música y mucho rock & roll.