Hacer un buen oral no sólo es lamer, chupar, lamer, meter dedo, etc. Para que una mujer sea realmente tuya en la cama, debes de chuparle también el cerebro, no sólo los genitales. Me refiero a que las mujeres somos más emocionales que los hombres, así que debes de concentrarte y poner en práctica tus habilidades de caballero. Aquí los conocimientos de macho alfa lomo plateado y pelo en pecho deben desaparecer. Ambos sexos deben de estar conectados a un nivel igualitario, es decir, nadie es más que el otro. Sí sales victorioso de esta prueba, créeme que escalarás un peldaño más en la expectativa del placer lascivo.

Lo primero que tienes que hacer es ganarte su confianza o mejor dicho, tienes que hacerla sentir segura de sí misma, de su cuerpo. Tampoco exageres o digas mentiras, cada mujer sabe el cuerpo que tiene, simplemente quiere sentir esa seguridad. Lo primero que debes lograr es endulzar el oído para tener acceso  a la confianza de que tu boca esté entre sus piernas.

Pocos hombres se atreven a mirar con detalle allá abajo, la sociedad y la represión que ha existido hacia la sexualidad femenina no ha permitido apreciar la belleza natural de esta delicada parte. Rompe con los esquemas, mira lo hermoso que puede ser un genital femenino, es importante que hagas esto, porque si no conoces muy bien a la persona, su aroma puede delatar su salud.

Así como a los hombres les gusta que les digan que tienen un pitote bien rico y bien venoso, pues bueno, a nosotras también nos gusta que nos halaguen, haz comentarios chidos acerca de sus genitales, con eso la morra se sentirá más en confianza, la excitará y será más fácil un orgasmo.

Una vez que las frases y palabras lindas han derramado el suficiente lubricante sobre ese desperdiciado cúmulo de terminaciones nerviosas que conocemos como clítoris, es hora de comenzar a acariciarlo. Coloca suavemente tu lengua sobre esa florecilla y pon en práctica este trucazo: dibuja cada letra del abecedario sobre  el montesillo de venus. Primero hazlo suave y lento, gradualmente puedes aumentar la velocidad, todo depende de qué tan excitada esté la chava.

Cuando sientas que el clítoris ha cambiado su tamaño, más grande, más duro, más rojo, es indispensable pasar al siguiente nivel, baja la lengua a la entrada de la vagina y trata de introducirla, lo mejor es que pongas la lengua dura y bien tensa para que ella reciba más placer. Si la excitación está por las nubes puedes rematar metiéndole un dedo por el ano, pero asegúrate de que el dedo esté lubricadito.

NOTA: nunca vayas a meter en la vagina un dedo previamente introducido por la puerta trasera.

Ya que estés aplicando la maniobra, ella comenzará a mover las caderas de un lado para otro o en círculos, sigue sus movimientos sin despegarte de ella, sé paciente, el momento cumbre está cerca. Aumenta la velocidad de la lengua para que la sensibilidad aumente y la excitación suba.

Si tiene los pezones apuntando al cielo, estás realizando bien esa tarea ardua y difícil , pero si ves que se está poniendo roja o que sus piernas tiemblan por sí solas ¡misión cumplida! Tienes a una mujer en el cielo del orgasmo. Puedes comprobarlo introduciendo tus dedos en su vagina, así podrás sentir sus contracciones y un río de jugo vaginal.

Recuerda que las mujeres son multi-orgásmicas, así que entre más practiques, podrás elevar a la mujer a la décima potencia del placer. Te deseamos buena suerte y ya sabes lo que dicen ¡come danoninos sin cucharita!