Las ideas más estúpidas empiezan a caer, tu te mojas como si te cayera una lluvia muy tupida desde el cielo, te caen encima de todo el cuerpo y te empapan de textos sin sentido, de lo que esta moviendo a la gente, de lo que todos están hablando. La estúpida lluvia de ideas no busca caer bien, solo quiere hacerte entender que no esta mal opinar incluso de lo más estúpido con la opinión más estúpida… -un ejemplo es este texto- pero tú lo estas leyendo y de eso se trata; más o menos ese es el objetivo.

Desde las últimas semanas me he preguntado repetitivamente ¿En qué pierdo tanto el tiempo?. No he tenido algún día en el que me pueda despertar tarde, salir de mi cuarto solo para comer, no quitarme la pijama y ver todo el día películas echada bajo las cobijas. No alcanzan 24 horas del día para realizar todos mis “pendientes”, así los voy arrastrando día con día, se me junta todo, intento hacer algo y terminó distrayéndome con cualquier pendejada.

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Seguro que a ti te pasa algo parecido, ¿Cierto?. Esto lo hacemos día tras día, por gusto y por costumbre. Llegar y dejar botado, lo más y darle prioridad a lo menos a pesar de saber que nada bueno te traerá (son tantas las alegrías que me han dado los memes), -preferimos hacer lo más sencillo, lo que nos quite menos tiempo ¿y lo demás? lo dejamos para mañana.

La pinche fiesta, el cotorreo y el Rock & Roll, por ejemplo, no los dejo para nada. Puedo botar el trabajo -aunque a veces el trabajo es andar de fiesta-, los quehaceres de la casa, la tarea o la escuela, pero para dejar la party ¡lo pienso dos veces! Por eso mismo es que ya ni los fines de semana puedo descansar chingón, se vuelven más pesados que la semana -sin contar el chingado lunes, obvio-. Pero lo hago por mero gusto pues.

Llegar a casa con trabajo pendiente y un hambre atroz, con un cansancio que se refleja en mis ojeras, en mi melena desaliñada y en mi maquillaje incompleto. Y lo primero que veo son mil y un pretextos para dejar de hacer mis deberes. Me topo con los cabrones distractores que me jalan como si fueran una fuerza absoluta contra la cual no puedo pelear y, ni pedo, termino obedeciéndolos.

A veces es la televisión. Me la paso horas pendejeando en la chingada televisión, viendo programas de todo tipo y me olvido de hacer lo que debo. Hasta los peores programas de tv son excelentes para quedarme echada en ese sillón tan acogedor. -Pero deberías estar haciendo otra cosa- ese es el mensaje que me repito una y otras vez mientras observo informeciales- ahorita en un comercial (risas mounstrosas), el programa que veo es un comercial de 30 minutos.

Otro gran distractor con frecuencia es la música. La utilizo para amenizar un rato de trabajo ¿y qué hago? canto, bailo, o las dos juntas, observo qué canción seguirá en el modo suffle de mi reproductor a través de la pantalla . Aunque es cierto que puede ser muy útil perder el tiempo de esta manera… A veces, esta forma de perder el tiempo es descubrir nueva música y expandir nuestro repertorio musical nunca es malo. Al final, la música también es una exquisita forma de dejar de lado los deberes.

O puede ser un buen libro. No es malo leer, pero es un buen distractor cuando tienes cosas más importantes que hacer. Al menos a mi, mágicamente me dan ganas de leer cuando mi trabajo está hasta el tope, es un buen pretexto decir que leeré para inspirarme y las palabras fluyan más rápido; a veces funciona, otras es una manera nutritiva de despistarnos para no concluir con los deberes.

El pretexto perfecto cuando algo no nos sale es matar monitos, jugar carreras, pasar misiones y burlarnos de los pelmazos a los que derrotemos en los juegos de video ¿cierto?. Yo lo digo y lo hago, me encanta perder el tiempo peleando con una computadora perdiendo el tiempo en completar una misión donde la de dificultad avanza; y es así como en vez de desestresarme, me estreso más y lo única solución que encuentro es buscar otra manera para dejar que mi mente se relaje.

Pero sin duda alguna, los distractores más malvados son las pinches redes sociales. Esas madres son inigualables, no te sueltan nunca. Es celestial el grado de “apendejamiento” moderno que se puede lograr en Facebook; le doy refresh una y otra vez al time line para seguir perdiendo el tiempo. Me entretengo viendo memes, observando videos motivacionales con un impacto de 5 minutos en mi vida hasta que encuentre un meme aun más divertido, viendo lo divertido que es la vida de los demás y en comparación con la mía, y cosas idiotas como esas que me hagan sentir tan abrumado como para seguir perdiendo el tiempo. Una vez en Facebook, le regalo likes a todo lo que me gusta, en serio, a TODO. El estar de metiche, es el talento más maravilloso que me ha regalado la vida, meterme donde no me llaman y arruinar las publicaciones es hermoso, hasta que recuerdo la gran montaña de popó llamada “pendientes” que tengo que concluir.

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Y así es como pierdo mi valioso tiempo, como me dedico a desperdiciar horas que sé que no regresarán. Viviendo en el universo de los pretextos, esos que sobran para perder el tiempo. Estando en la sensualidad de aquellos que nos seducen para dejar de hacer las cosas que debemos, pero total, así nos encanta vivir.