“El primer secreto para ser feliz es evitar tener una vida rutinaria y cotidiana, conocer nuevos horizontes y atreverse a probar cosas distintas. Esta columna no pretende decirte que es lo que tienes que escuchar o ver ni de que tienes que hablar, solo te presento mis bandas, canciones y videos favoritos, mis gustos culposos, placeres de toda la vida, lo nuevo, lo viejo, lo indie, lo popular, lo underground, lo que me hizo reír o llorar y que quiero compartir contigo para que al igual que yo te atrevas a conocer un poco más de lo mejor y, en ocasiones, lo peor de ese inmenso universo que es la música.”

Hace tiempo tuvo lugar uno de los partidos más memorables de este mundial, la semifinal de Alemania vs Brasil y bueno ya todos sabemos (incluso a los que no les importa el futbol) lo que sucedió en la cancha y la anécdotas que la historia se encargará de poner en proporción como la goliza que propinaron los europeos a los anfitriones y demás cuestiones. Lo que llamó mi atención fue el hecho de que algunos boletos para entrar al estadio alcanzaron la estratosférica cantidad de  70 mil pesos por ser boletos “especiales”, ya saben, para gente “nice” que quiere ser bien atendida.

Parece que esos casos son situaciones aisladas que se encuentran fuera de nuestra realidad, pero en el mundo de la música sucede algo muy similar: los precios para ver a artistas ya reconocidos llegan alcanzar grandes cantidades, que aunque en ocasiones podamos pagar, no son justas.

Nunca falta la banda o artista que “vende” los tickets de sus presentaciones excesivamente caros, pero que se valen del argumento de “zona VIP” para justificar el precio, y además de ofrecer los Meet & Greet, pero claro entre más grande sea la experiencia, más varo hay que pagar.

Para empezar los boletos VIP (Very Important Person) son una gran estupidez y aunque ya sé que a todos nos gusta tener privilegios, no deberíamos pagar por tener un asiento más cómodo y con sombra en caso de que sea al aire libre o por tener a la mano los mejores productos para consumir durante el evento.

Los conciertos están hechos para divertirse, estar entre la multitud, bailar, cantar, interactuar con las demás personas para descubrir que no eres el único loco o loca que se emociona cuando escucha una canción porque seguramente te recuerda a una persona o experiencia. Sé que hay personas que por cuestiones que van más allá de estar entre la multitud tienen que pagar por estar en una zona preferente y ellos también merecen que la única diferencia entre un asiento u otro sea la vista que tienes y no el precio, la comodidad y el servicio.

Por otro lado los M&G o Meet & Greet (antes se llamaban BackStage y te los ganabas en revistas y programas) son la creación más descabellada de los últimos tiempos por parte de los organizadores y promotores de eventos, pero me parece aún peor que las bandas acepten llevarse esas cantidades por algo que deberían hacer como un regalo para los fans. Lo más desagradable de esto es cuando el artista ni siquiera se porta bien contigo, te dice que no lo puedes tocar y pone una falsa sonrisa acompañada de un gesto de incomodidad en las fotos que hace que, finalmente la experiencia sea decepcionante.

Más allá de si tenemos o no el dinero para pagar por este tipo de boletos no deberíamos ser clasificados en zonas ya que a veces eso no depende solo de nosotros. El que estemos en un lugar u otro depende de nuestro fanatismo hacia la música, el dinero que tengamos nosotros y nuestros acompañantes y principalmente de la disponibilidad de asientos.

Los músicos olvidan que no son los únicos en nuestra lista de favoritos y que nos encantaría poder ir a muchos conciertos durante el año, que muchos de nosotros ni siquiera pagamos nuestras entradas, que nos gustaría ir acompañados con nuestros amigos. Además, no solo compramos los boletos para sus conciertos, también compramos sus discos, la mercancía oficial (no siempre) y todo lo que nos vendan.

Si durante lo que resta del año eligiera entre comprar solo boletos VIP (o los más caros) y comprar solo los boletos más barato para todos los conciertos, festivales y eventos a los que quiero ir gastaría lo siguiente:

Sin título

La diferencia es bastante clara y eso sin contar el cargo por comprarlos a través de cualquier sistema que no sea la taquilla del lugar, los eventos un poco más pequeños y los que aún están por anunciarse. Aunque todos nos gustaría gastar lo menos posible por ir a esos conciertos sabemos que no tendríamos la mejor experiencia, estaríamos en un lugar donde no veríamos casi nada o hasta donde el sonido ni es tan bueno.

Bandas, artistas, managers, promotores y organizadores del mundo:

“Estamos hartos de que se olviden que gracias a los fans son lo que son, que nos vean como si hubieran logrado todo por si solos, que nos traten como si nos hicieran el favor al darnos un autógrafo o tomarse una foto con nosotros y que nos quieran cobrar por ello, pero además de todo, no nos den el servicio que merecemos; que no toquen nuestra canción favorita porque ya están fastidiados de ella, que prefieran hacer música que vende grandes cantidades antes que música que transmite lo que realmente son y sienten y que también puede vender. Queremos un buen trato, precios justos, que no nos etiqueten por clases cuando todos somos y estamos ahí por los mismos motivos: “el amor a la música, la diversión, el desmadre (no siempre se puede) y la experiencia de ver a nuestros ídolos en vivo”