Ese día la ilusión nacional terminó por resquebrarse en las piernas de Arjen Robben. La marcación de un penal inexistente y el olvido de una jugada previa donde Robben es derribado en el área en 2 ocasiones; así se dejó al descubierto la historia contemporánea del país: Los mexicanos hacemos uso de las leyes para beneficio personal.

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Las playeras verdes mezcladas con el color acre del fango y la bandera nacional ondeando en un cielo nublado, fueron la constante del día domingo 29 de junio, fecha en que se llevó acabo el cierre de la segunda edición del Izcalli Fest.
Luego de 2 días de bailes juveniles y humedad, lo que antes fue césped, se transformó en una alberca de lodo gigante, rodeada por 2 escenarios, una pista color azul para correr y muchos puestos de cerveza, que conforme pasaban las horas se fueron vaciando.

Por la mañana, la transmisión del partido de México vs Holanda, suspendió la música y puso al límite los nervios de los presentes. ¿El resultado? Ya todos lo conocemos y seguimos, una semana después, emitiendo nuestro triste pesar   como lo hemos hecho, desde hace mucho tiempo, puntuales como cada 4 años.

 Una ves que el olvido hizo su trabajo, el festival continuó con la presentación de bandas como Summer Glam, Doña Pancha, Funtastics (bandas que se escucharon el Atardeceres Lo-Fi) , Zagra y Mexitanos.

El vaivén me atrajo, los sonidos hipnóticos y cadenciosos del reggae se fusionaron con el ideología de la bandera que representa el movimiento Rastafari….El reggae roots de Ganja, tras 19 años de carrera, es tan sólido como el mensaje que dejaron ese día sobre el escenario: “La unidad y la fe es lo último que como sociedad debemos perder” sentenció Neto (guitarra y voz de Ganja) con palabras cálidas mientras con el dedo índice apuntó al cielo nublado.

El terraplén debajo del escenario se dividió en espacios sicológicos de convivencia: uno se ubicaba en el espacio poco lodoso, si las ganas de bailar eran pocas. Al espacio lodoso se accedía si se tenía la necesidad de expresar el amor por la música ante cualquier adversidad; por último, el espacio que se convirtió en chiquero o pocilga, donde los que ocupaban esta área habían logrado dominar el olor nauseabundo que el agua encharcada producía y vencieron la repulsión al lodo, además de encontrar un placer y un goce majestuoso al embadurnarse el cuerpo de tierra mojada .

¿Dónde se perdió el Rock & Roll?

 La cadencia del reggae dio paso al slam y al disturbio de Seckta Kore, donde los vasos que antes estuvieron llenos de cerveza surcaron el cielo haciendo una parábola que dejó a su paso bolas de barro incrustadas en rostros sorprendidos.

 Mientras el público jugaba con pelotas gigantes llenas de fango y en los amplis sonaba “Delfino”, el caos se desató detrás de escenario donde parte del staff de Seckta Kore se enfrentó con policías municipales en un principio. Al verse superados los policías municipales, hicieron acto de presencia los policías estatales enfundados en uniformes negros y metralletas colgando del hombro o el pecho. Los empujones entre grupos hicieron que las letras de Sekta Core se personificaran. “Los policías están para cuidarnos, no para agredirnos” fue la frase que lanzó la Sekta en el Izcalli Fest para dar paso a un ritmo machacante y atronador.

Mientras observaba desde la vaya el connato de enfrentamiento, supe que era normal lo que presenciaba. La esencia del Rock & Roll no puede ser institucionalizada.

El rock & roll surgió como una forma de expresar el descontento social por parte de una generación que cuestionaba la forma y el fondo de aquellos que los dirigían. Luego de 60 años los cuestionamientos aun no cesan, los descontentos sociales se han exasperando al punto de vivir en un conflicto social latente y cotidiano… ¿Dónde se perdió el rock & roll?

Somos epopeya de un pueblo olvidado…

Los sonidos del acordeón despertaron los nubarrones grises en el cielo, 10 mil asistentes salieron del letargo momentáneo con un acorde. Celso Piña tomó su acordeón y presentó a sus músicos conocidos como la Ronda Bogotá.
Luego de varias horas de bailar solos, los presentes buscaron un par de manos conocidas o por conocer, y ya no bailaron más tiempo solos.

 Cumbia poder fue uno de los primeros himnos que sonaron majestuosos esa tarde, sin embargo, la lluvia no mostró compasión como lo había venido haciendo desde el inicio del festival . La Cumbia poder desató la furia, primero en forma de gotas que rozaban la cara y después un diluvio que hizo correr a la mayoría de los asistentes en busca de un refugio temporal. Las capas de hule de colores corrían de un lugar a otro al ser insuficientes los techos o carpas donde guarecerse.

 Macondo, Cumbia sobre el río, Aunque no sea conmigo y el resto del repertorio de Celso Piña tuve que escucharlo a lo lejos, bajo una caseta de vigilancia abandonada con más dudas que certezas.

El Izcalli Fest, es un festival concebido para contrarrestar las olas de violencia que se han presentado en este municipio e incentivar a las generaciones más vulnerables a no seguir por el camino de la delincuencia; eso todos lo entendemos y lo vemos como algo positivo, siempre es preferible mas guitarras y menos balas.

Sin embargo, para que el ejercicio del Izcalli Fest sea transparente y un festival con trascendencia, y no solo un negocio personal, aun se deben de contestar algunas preguntas básicas como: Si el dinero que se utilizó para financiar el festival fue del erario público, por lo tanto las ganancias también deberían serlo ¿cierto? y por ultimo ¿En qué bolsillos fueron a parar los 5 millones de ganancia obtenida por la venta de cervezas?

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Una semana después de la eliminación de la selección mexicana del mundial, las excusas del fracaso se las atribuimos a la marcación de un penal inexistente con el famoso “No era Penal”, sin reflexionar que se había omitido un penal en contra de “Robben” al que ahora señalamos como ratero.