El primer día del Izcalli Fest en su segunda edición no fue lo que muchos esperábamos. A pesar que contaban con un año de experiencia, tiraron todo lo aprendido y cometieron errores peores que en la edición anterior, les ganó el ser novatos. No se si fue la presión de tener 2 escenarios -a diferencia de la primera edición- o solamente fue por ser el primer día del evento. Para el primer día del festival 2 bandas cancelaron argumentando falta de seriedad por parte de la organización del evento -más de 2 veces se modificaron los horarios incluyendo una modificación a escasos minutos del inicio de festival – “Eddie y los Grasosos” y “Castillos de Cristal” fueron las 2 bandas que no se presentaron en este primer día.

El soundcheck aún no terminaba y la gente ya había comenzando a entrar. La fila había comenzado a crecer esperando para poder pasar. Varios personajes mostraban una sonrisa traviesa y cierta emoción que no podían disimular ni detrás de sus grandes sacos donde llevaban casas de campaña y toneladas de cobijas. Al entrar al Estadio todo parecía estar de cabeza. Ya era hora de que comenzara el Izcalli Fest, pero las fallas técnicas y de logística se podían respirar en el aire.

La gente aún era poca -aunque de todos los problemas este era el más esperado y menos preocupante-, el escenario principal aún no parecía ver a su primer banda Housters, el tiempo seguía corriendo y cada vez se retrasaban más.

Ubique los escenarios en seguida. Para la hora que la gente ya estaba muy postrada en el pasto, Seex Station ya estaba tocando en el escenario Independiente. Me quedé un rato y como no me convencieron, me moví al principal, El Haragán y los Malditos Cocodrilos pasado el medio día aparecieron para realizar su soundcheck. Estuvo padre ver como la gente calentaba motores para la noche que les esperaba. Aún no terminaban de tocar una canción cuando el público ya les pedía otra -era solo el souncheck, nos vemos en la noche- dijeron al termino de la prueba de sonido.

A lo lejos se escuchó una invitación al escenario Independiente, los Housters ya estaban listos para comenzar -ellos debían estar en el Principal, pero fue increíble la organización-. Su talento no es lo que destaca de ellos -aunque no digo que no lo tengan- pero lo que realmente llamó mi atención y me encantó fue la energía que desprenden, o al menos el vocalista, fue quien nos mantuvo brincando, gritando, aplaudiendo y disfrutando de su presentación cada segundo.

Esperaba ver a Lincon, nunca los había escuchado en vivo y los rumores decían que tocaban muy chingón. “PoweRock” se queda corto para definir lo que hacen arriba del escenario, son un monstruo que se alimenta de aplausos, gritos, niñas bonitas y de muchas manitas rockeras balanceándose al compás de sus melenas. Energía interminable es lo que parecen tener estos cinco chicos, esa misma que te conquista con cada movimiento que los acompaña a cada segundo de su presentación. Tienen una onda completamente diferente a muchas de las banditas que están creciendo en Izcalli, es un proyecto bien definido y que creció a pasos agigantados y que ha conseguido comenzar a adquirir una madurez -si lo tenemos que comparar con algunas otras presentaciones del tamaño de Lincon que se vieron en todo el Izcalli Fest-, tienen los pies sobre la tierra y saben lo que son, lo que tienen y de lo que son capaces. Fue la primer presentación que realmente disfruté en el primer día del Izcalli Fest 2014.

No tengo idea de quien toco después, ni siquiera me podía guiar del cartel, estaba echo un tremendo desmadre el festival; ni las bandas ni los horarios que estaban ahí concordaban con lo que veías. Solo se que fue un par de Mc’s que tiraron unas rimas en el Escenario Independiente y dejaron calientita a la banda, lista para escuchar a Blastor -otro que se suponía que debería presentarse en el Escenario Principal, pero ¡meh! igual el recibimiento fue increíble-. Ya se notaban más asistentes, con mucha actitud, cantando y disfrutando de la “Música Real” que Blastor y su invitado especial “Roy” nos regalaron aquella tarde húmeda.

Desde lejos vi a Spacia, una banda muy pequeña para haberle dado el Escenario Principal y haberlo acomodado en ese horario. No son malos, pero hubo mejores. Después de mi desacuerdo con esta banda, me fui a comer.

A mi regreso la lluvia comenzaba a asomarse levemente. Corrí por mis utensilios de supervivencia (suéter y sombrilla), cuando regresé la lluvia era extrema, intentaba buscar a mis colegas y las gotas ni siquiera me dejaban abrir los ojos, en realidad lo que me preocupa era mi equipo fotográfico, pero en esta ocasión el trato hacia la prensa fue espantoso -o al menos para mi así lo fue- corrí a refugiarme bajo las carpas de las chelas y desde ahí miré como a la gente le valió madre y siguió rockeando muy duro con el poder de Matherya, hasta que por órdenes de los organizadores les dijeron que pararan porque podría ocurrir una “electrocución”, la respuesta del público fue obvia; los “chinguen a su madre”, “culeros, ogetes, putos” fueron algunos de los insultos que emanaron de las bocas de los valientes que permanecieron debajo de la lluvia. Así se mantuvieron, con ese coraje y esa furia hasta que hicieron que Matherya regresara para evitar causar caos.

Después de la tormenta viene la calma…

Aún no dejaba de llover cuando un cover a “Veneno Vil” de Fobia -que no sonaba del todo bien- se asomó desde el Escenario Independiente. No me moví de la carpa de las chelas hasta que la lluvia me dejara disparar fotos a gusto. Algunos espectadores siguieron con esa tremenda actitud, algunos más seguían refugiados, otros huyeron en cuando Tláloc mostró su poder -yo creo quería rockear con nosotros- y unos cuantos avanzaban sosteniendo una carpa, hasta que los señores polecias los detuvieron e hicieron que regresaran la carpa a su lugar y ahí se quedaron hasta que la lluvia desapareciera.

Cuando la lluvia paró por completo me decidí a salir para seguir con el trabajo. Atto & the Majestics ya estaban sonando en el Escenario Principal, el lodazal que estaba en el Estadio era impresionante, para nosotros fue dificil acercarnos a los grandes charcos que habían cerca del escenario. ¿Cómo sonaron? Excelente. La gente estaba contenta sin importarles lo que sus pies estaban pisando. A estas alturas los dos Escenarios ya se coordinaban bien y mientras uno terminaba el otro comenzaba y así sucesivamente. Fue el turno de 3 Vallejo y el frio comenzó a desparecer (solo para los asistentes), nada iba a detener aquella noche inigualable que los espectadores estaban a punto de vivir, siguieron con energía disfrutando del rock urbano.

El momento cúlmine estaba a punto de comenzar, Resorte afinaba los últimos detalles para sonar increíble, pero algo tenia que salir mal. Adivinen de quién fue la culpa… Si, de la organización, de los de allá adentro. Estuvieron a punto de no tocar, a demás el retardo fue inmenso, los asistentes comenzaron a desesperarse y con ello a desesperar a los achichincles y los ingenieros de Resorte. Gritaban muchas palabras altisonantes que ni siquiera conozco -ay si- y estaban a punto de volverse locos. Ya estaban por empezar hasta que a nuestro presidente municipal se le ocurrió presentarse, calmándolos con playeras conmemorativas del evento que fueron aventadas a todos los enlodados y casi locos que se encontraban frente a el y ¿qué creen? Que lo logró. Después de domar a la bestia, permitió que Resorte comenzará a derrochar furia. La tierra mojada fue el protagonista de la presentación, los vasos de cerveza volaban por los aires llenos de lodo buscando una victima que ensuciar, pero ni así las melenas dejaron de agitarse.

Annabell ya estaba esperando en el Escenario Independiente después del encore que Resorte consumó. En el momento en que todos se cambiaban de escenario, mi mirada se centró en ver a todo escuincle, adolescente, joven y señor que salía del centro del gentío que ya estaba y seguía presente, escurriendo en lodo. El sonido en ese momento en “aquel escenario” no fue para nada lo mejor de la noche, así que me divertía viendo a todos aquellos bañados en lodo.

La segunda y última presentación que más disfrute estaba a punto de comenzar. Botas negras salió al escenario y el “eeeeee puto” fue convocado por Claudio Perez -vocalista de la banda- y con dedicación para nuestro presidente municipal que volvió a interrumpirnos. Después de su choro mareador y de toda la sarta de falsedades que se dijo frente al micrófono, dejó comenzar lo que estaba a punto de ser mi momento favorito de la noche. Creo era poca la gente que los conocía, a pesar que tocaron tres canciones originales de Radio Kaos -que son más conocidas- la gente ni las coreaba, no las conocían. Pero sin duda alguna lo disfrutaron tanto como yo lo hice.

Fue la última banda que vi, el frío no me dejaba continuar y aún empapada del anterior diluvio decidí abandonar el Estadio Hugo Sánchez por ese día, total, ya había disfrutado un rato.

Los fallos en un festival jamás podrán faltar, tal vez porque los nervios te traicionan, por la presión de todo; el tiempo te consume o ¿qué se yo? Pero a mi parecer en esta edición del Izcalli Fest, hubieron problemas imperdonables, que son de novatos. Pienso que la organización estuvo mejor planteada en su primer edición, o tal vez solo fue por ser el primer día.