Ciudad de México, DF.- En el trayecto hable del Rythm & Blues que sonaría esa noche, de lo poco que conozco de la historia del rockabilly  y su estética, de la rebeldía inmovilizada en un copete cincuentero… la neta estaba emocionado.

Salon Covadonga Rockalavera

Rockalavera

El tercer piso del Salón Covadonga fue el recinto que albergó al Festival Rockalavera, donde la decoración es tan vieja como los cimientos del rockabilly, así que la fusión de zapatos bicolores, tupes y chamarras de cuero se mimetizaron con un recibidor de pisos de mármol grisáceos, muros de madera desgastados y una luz lúgubre que te envolvía en el momento de ingresar. Pronto mi emoción terminó por escurrirse por una ventana del Salón Covadonga. Me quede parado en la recepción pensando que chingados se hace cuando escuchas un: –Lo siento, tu nombre no esta en la lista de acreditaciones-. Lo primero que pensé fue mentarles la madre, montar en cólera por su falta de profesionalismo, darme media vuelta e ir a emborracharme a otro lugar. Por suerte soy sensato y lo anterior nunca ocurrió. Decidí quedarme 15 minutos pendejeando en el lugar pensando como lograrme escabullir por el acceso principal.

Al ver pasar a Kike Cadillac, vocalista de los Black Jacks y uno de los organizadores del Rockalavera, le pedí paro. Le conté la desafortunada confusión por la que estaba pasando. El, con su copete de 2 metros asintió, le valió verga y se dio media vuelta pensando en la contrariedad (jaja).
De momento seguía solo viendo desfilar tatuajes y escotes, tatuajes y chamarras de cuero…

Tire mi segundo y ultimo anzuelo, Liz Monster (organizadora del Rockalavera) sucumbió a las necesidades fisiológicas que no respetan preferencia musical, ni diversidad cultural,  la vi haciendo fila para el baño. Ese era mi momento. Espere.

Más aliviada y sonriente me escuchó, bromeamos un poco acerca del mal entendido, se acercó a una cajita que contenía con un chingo de pulseras y me dijo:-Solo tengo una pulsera y por favor envíale un correo a la persona que la cago, porque sino lo haces de ti me voy a acordar. Mi siguiente deducción fue que mi acompañante era mi segundo problema de la noche. Mandar a la chingada todo, se volvió de nuevo la primera opción. Por suerte siempre existen personas que te regresan la fe en que la música puede seguir sonando y hermanándonos por mucho tiempo más. Sencillo, sin mediar palabras una chica a nuestro lado extendió su mano y nos dio el acceso a una noche de recuerdos ajenos, de códigos, ritmos y cultura que solo unos cuantos de los asistentes fueron testigos presenciales de su surgimiento y a la mayoría de estos testigos los conocemos con el nombre de Teen Tops.

La primera generación rockabilly en México está forjada, han conseguido que el revival cincuentero tenga permanencia y presencia 65 años después. El Festival Rockalavera es una reunión de amigos y curiosos que asisten una ves al año a mostrar/presenciar los pasos de baile que han perfeccionado, los atuendos “nuevos” que han robado a alguna tierna viejecita (ja ja), los nuevos tatuajes que han marcado su piel; asisten a bailar hasta desfallecer entre vueltas acrobáticas y danzas que involucran un copete y 2 pin ups, a escuchar las mismas canciones con las que nuestros padres se emocionaron, y la música nueva que a partir de estas piezas nostálgicas surgieron.

Las bandas que se presentaron fueron simplemente peces en el agua,  el público respondió coreando las canciones y bailando en una pista abarrotada. El Pachuco José, Los Black Jacks, The Dorados y The Delta Bombers  fueron las actuaciones que hicieron que la noche trascendiera  50 años más. La noche del Rockalavera fue una noche de bugui bugui y shubi dubi, palabras reflejan lo irreal de presenciar un festival con alma vieja y con códigos de otra época, pero que son y serán los cimientos de la rebeldía y el descaro juvenil.

Texto y Fotografías: Noé Canales