Las ideas más estúpidas empiezan a caer, tu te mojas como si te cayera una lluvia muy tupida desde el cielo, te caen encima de todo el cuerpo y te empapan de textos sin sentido, de lo que esta moviendo a la gente, de lo que todos están hablando. La estúpida lluvia de ideas no busca caer bien, solo quiere hacerte entender que no esta mal opinar incluso de lo más estúpido con la opinión más estúpida… -un ejemplo es este texto- pero tú lo estas leyendo y de eso se trata; más o menos ese es el objetivo.

Hace quince días fui a la boda de mi tío “el quedado”, él que afortunadamente por fin salió sin la necesidad de hacer una rifa o un ritual con los seres de luz más poderosos para que el que ya no es un chavo, saliera de la solteria.

Descubrí que las bodas son bien bonitas, pero sin duda, mi momento favorito es cuando la novia avienta su ramo. Es muy cagado ver como todas las viejas locas se pelean por conseguir el ramo de la novia, con la ilusión de no quedarse solteronas y con 40 gatos por el resto de sus aburridas vidas. Pero créeme, deja de ser cagado cuando estás formada en primera fila, lista para arrebatar el ramo a la bola de viejas ridículas y reírte de ellas en su cara, porque a demás de que aún eres joven y bella, ¡BAM! QUIZÁ TE GANES EL RAMO DE LA NOVIA (o eso es lo que esperaba).

Pienso en la necesidad de tener un hombre a mi lado, no lo necesito, a la chingada, tengo la fuerza, la decisión y el carácter para poder seguir adelante como hasta ahora, pero pasa algo, es un antojo, nada más (y no solo hablo de coger)-, son esos momentos que deseas tomar enserio la relación con “alguien”, son momentos que quisieras compartir con “esa persona”, por más insignificante que el momento sea: “ver un día lluvioso por tu ventana”, por ejemplo.

Es cagado, ver como el cirulo de mujeres que me rodea -incluyéndome- sufrimos y nos quejamos de los hombres pero no dejamos de desear tener uno a nuestro lado, y repito la razón (nomás para que quede claro) no es la necesidad, nomás es el antojo.

Sacando estadísticas, estos fueron los resultados: tengo dos círculos de amigas, ambos de 5 chicas lo cual me da un total de 11 chicas (contándome), de las cuales solo 5 de ellas tienen una relación “estable”, y solo 2 de ellas están bien con su pareja (y una en momentos porque últimamente y muy seguido tienen sus malas rachas). Y esto me hace pensar: nosotras las amigas solteras vemos, escuchamos y vivimos -hasta cierto punto- todo el desmadre de las relaciones amorosas que nos rodean a diario y aún así seguimos neceando que queremos un pinche novio ¿en serio?, ¿por qué? porque creemos en el amor verdadero ¡a huevo! y estamos esperando al “the one” ¿y? (¡jaja!) Y por más ridículo que se lea así es y será, las viejas somos bien pinches cursis y ridículas (unas más que otras, claro).

Pero tal vez no sea tanto el trauma de quedarnos solas, sino la presión de hacernos viejas y de no tener siquiera un novio, menos un esposo y ni hablar de los hijos. Recuerdo la metáfora de Platón “Somos seres incompletos y el deseo amoroso consistiría en la búsqueda de la otra mitad, la media naranja”- pues claro, ¡gracias por meter tu cucharota, tremendo cabrón!, pero es lo que nos han enseñado SIEMPRE -desde Platón, fíjate-, en los cuentos y películas de Disney, en las novelas que leemos y vemos, en las series y programas de televisión y en la vida diaria, pues quizá alguna vez nuestra madre o abuela nos dijo que debíamos buscar hasta debajo de las piedras para encontrar a nuestra “media naranja” -como dice Platón-. Es la misma gata pero revolcada, algunos lo llaman “príncipe azul”, o “el hombre indicado” o unas más “tu otra mitad” .

Yo no se si mi tío se casó con su media naranja, o su mi nueva tía encontró a su príncipe azul, pero es lo interesante. Por eso es mejor llevárnosla relax y dejar que la vida nos sorprenda, si es que existe la chingadera de “tu media naranja”, “príncipe azul” o como se te de la gana llamarlo, tarde o temprano llegará. Aunque esta cabrón, porque otra vez, Platón volvió a meter su cucharon y fue más allá y complementa su interpretación diciendo que no se ama realmente a la otra mitad, a no ser que sea buena y bella. Lo que me hace volver a dudar de la pinche “media naranja”, o sea, esta hecha para tí pero si esta culera y es ogete, no la vas a amar jamás y nunca te vas a complementar, o sea ¡ya valió verga!

Y como lo dijo un arquitecto, filósofo y amante de la vida; un personaje que buscó desesperadamente a su media naranja en parrandas, en citas de solo una noche, en actos sexuales, en bares y plazas, tocando de puerta en puerta y al encontrarla y estar completo, la vida se la arrebata para llevarla con aquella persona que tal vez no era su media naranja pero si el siguiente paso de su destino, esa persona que siempre estuvo cerca de él. “El amor no tiene sentido, no puedes enamórate o desenamorarte con lógica. El amor es completamente absurdo, pero tenemos que seguir haciéndolo o si no, estamos perdidos y el amor está muerto y la humanidad solo debería darse por vencida, porque el amor es lo mejor que hacemos” –Ted Mosby, personaje principal de la serie How I Met Your Mother.

Así que amémonos unos a otros, hagamos el amor y no la guerra y ¡salud! por el siguiente caído o por el siguiente afortunado.

El ramo de la boda lo ganó una gran gorda y fea mujer, les digo por si tenía el pendiente. Y si, espero le vaya bien a la pinche gorda, fea con cara de pambazo que me lo arrebato ¡jaja! Enserio, suerte a la que parecía tamal mal envuelto. Ya, pues, espero que todo para ella salga fine.