La Monster Track de New York luego de 15 años de existencia,  se ha convertido en  la Meca de los bicimensajeros y de los entusiastas de la cultura fixie; La Monster Track es ¡la carrera!.

La Monster Track es un Alley Cat (nombre que recibe una carrera urbana e informal de bicicletas) de 69 kilómetros aproximadamente, con una duración promedio de hora y media (en este punto debo aclarar que este tiempo solo se logra  yendo echo la chingada entre carros y  peatones).

Esta carrera  fue fundada por el bicimensajero neoyorquino Johnny alias “Snake” en 2000. Al mudarse de Nueva York en el 2003, paso la estafeta a Carlos alias el “Diablo” y Víctor alias “Freeway”, compañeros bicimensajeros que se hicieron cargo de la organización, logrando posicionar la escena del alleycat neoyorquino entre las más populares del mundo.

Un día uno puede estar en un estacionamiento aprendiendo a andar en bicicleta sin llantitas y veinte  años después, se puede estar parado en una esquina de Nueva York montado en una bicla sin saber por donde ir.

 -Luego del segundo check point nos quedamos en una esquina parados. No sabíamos  donde estábamos , ni  para donde ir.  Le preguntamos a 2 morros por la dirección pero no la conocían. Un señor que estaba cerca, sacó su teléfono y nos dijo como llegar al puente de Williamsburg que era la dirección que buscábamos.  Ese  fue nuestro ultimo check point que registramos, no pudimos seguir avanzando.

Esto me lo cuenta Ximena Ruiz, una de las 8 mujeres que participaron en la Monster Track NY de este año,  mientras toma un sorbo de café y va dejando en un plato moronitas de azúcar de lo que fue un pan.

-Recorrer Nueva York es mágico, es comprobar que todo lo que ves en las películas existe. Cuando estas ahí, parece que es una ciudad que ya conoces porque la ves todo el tiempo en el cine o la televisión. Es ver las escaleras de emergencia, los callejones, los contenedores enormes de basura, de pronto todo se hace realidad.-

 En la carrera de este año hubo aproximadamente 180 participantes, de los cuales 3 eran mexicanos.  Ximena “Plumas” Ruiz de 25 años, Carlos “Pinocho” Gómez de 22 años y  Pancho “Terrremoto” Marmolejo de 26 años. Todo ellos raiders en fixie (piñon fijo) patrocinados por Polo & Bike y Velo Velo. Insertar link.

-Supongo que soy como de clima tropical porque cuando llegue a Nueva York me puse como en modo de hibernación, hacia un frio muy cabrón el primer día que llegamos. Todos me preguntaban ¿te sientes bien? ¿tienes algo?, porque no me movía, yo creo que estaba entumida (risas).El primer día que llegamos el frío estaba insoportable y rodar era un martirio . Ese día utilizamos el metro de la ciudad para desplazarnos de Brooklyn a Manhattan, lo padre es que puedes ingresar con tu bicicleta todos los días en cualquier horario.-

Mientras Ximena me platica su experiencia en Nueva York, pienso en como llegue  hasta esta mesa, entre jugos de naranja, tasas de café y una revista de bicicletas. Pienso en el detonante.  Una morra sabrosa con un traje azul embarrado, posando en  zapatillas del tamaño de un rascacielos  con el cabello negro y largo.  Pienso en la bicicleta detrás de ella,  en la forma angulosa de su cuadro, en como conviven las curvas y los filos, las zapatillas y las ruedas… pienso en las fotografías  que me envió Ángelo Merino por la noche, explicándome el nuevo trabajo  de moda que había realizado. Y así, fue como llegue a aquella mesa, siguiendo el rastro de un  traje. Conocí a la persona que lo utilizó para correr y no solo para sabrosear. Para ver la galería de Angelo Merio y la morra sabrotsa da clic aquí.

 La necesidad me hizo tener una bici fixie.

-Llevo desplazándome en bicicleta o caminado 7 años, pero compitiendo tiene muy poco. Me decidí por la bicicleta porque los carros no me gustan, el automóvil es un transporte que nos cuesta a todos, incluso a los que no tenemos auto  y el transporte público no lo uso porque se llena y es horrible.La necesidad me hizo llegar al fixie. Se descompusieron  los frenos de mi bici y nunca se los repare y lo de competir fue por insistencia de las personas con las que trabajo. Salimos algunas veces a rodar y siempre los dejaba atrás, me comenzaron a decir que compitiera.-

-Hace pocos meses me inscribí en mi primera carrera y quedé en noveno lugar, después se realizó un evento en Pachuca. La idea era llegar allá en bicicleta y al siguiente día competir en el velódromo. En ese momento no tenia bicicleta, iba en una bici prestada. Me empezaron a decir que compitiera, pero no llevaba nada. Necesitaba piñón fijo, quitarle los  frenos a la bici, volante especial, zapatillas y no llevaba nada.  Mis amigos me insistieron que lo intentara, me armaron una bici, algo así como un Frankenstein y comencé a rodar.-

Y así como así, sin bicicleta y sin equipo ese día Ximena quedó en primer lugar.

Rodar en NY

-Es imprevisible corren en Nueva York, las personas reaccionan de una manera muy inesperada, supongo que es por la por la mezcla de razas que existe en la ciudad, y si a eso le sumas que el alley cat implica esquivar a los carros y a los peatones para evitar desgastar las piernas, se vuelve muy complicado. Un ejemplo son los peatones, en el DF  cuando te ven corren, en NY las personas se quedan paradas como pinos de boliche. –

Para este momento de la platica, se han esfumado las tasas de café, el jugo de naranja y una  cerveza, pero se ha unido a la platica “Pinocho”,  uno de los 3 raider que compitió en el Monster Track de este año. La llegada de Pinocho hace que la experiencia se enriquezca, que se tengan  2 puntos de vista de lo que es vivir el sueño de pedalear sin que nada importe.

La ciudad esta regresando a la movilidad tradicional, la libertad de la que esta impregnada el ciclismo esta atrayendo cada día a más personas a optar por una manera de vivir.

El Moster Track lo podemos vivir todos los días en cualquier ciudad, con unas sola recompensa. Dejar atrás vehículos que cuestan miles de pesos más que mi jodida bicicleta.

-La neta no supimos en que lugar quedamos – Pinocho y Ximena se voltean a ver y se cagan de risa- pero descubrir Nueva York en bicicleta fue una locura.

Texto: Noé Canales
Fotografía: Arón Borrás y Noé Canales. 

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