Veinticinco años después de su tragedia a decidido marchar .  Marcha no para pedir justicia por ella, marcha para que no vuelva a suceder.

Veintiocho fueron las personas que caminaron por la Avenida  1º de mayo el pasado 7 de marzo, como forma de protesta por la inseguridad, asesinatos y corrupción que se vive en el municipio de Cuautitlán Izcalli.

Una leve brisa acompañó al desnutrido contingente que incipiente ocupaba 2 carriles de la avenida que atraviesa Cuautitlán Izcalli de norte a sur. La marcha se conformó en su mayoría por amas de casa acompañadas de sus hijos y de jóvenes,   los cuales arengaron y agitaron consignas, trataron de sumar a más gente a un movimiento que ese día marchó desangelado… la frase “Ni un muerto más” se quedó  sin eco, pasó desapercibida para los que observaron de lejos la marcha.

En este momento mi vecina esta secuestrada.

La marcha no retumbo, los pasos quedaron atrás, sin marcas ni nubes de polvo, pasó… así nada mas.

Antes de llagar al Palacio Municipal, destino final de la protesta, algunos funcionarios públicos del gobierno de Karim Carvallo trataron de hacer desistir a los manifestantes de continuar con su reclamo público. Los instaron a dialogar en otro lugar y  retirarse de las vialidades. La marcha continuo.

-Vengo a marchar porque estoy cansada de vivir con miedo, vengo a marchar porque mi vecina en este momento se encuentra secuestrada, se la llevaron cuando salió a barrer la calle.– fue el primer testimonio que confirma que la inseguridad y los asesinatos no solo se están dando entre narcos, como lo ha transmitido la retórica oficial del presidente municipal.

 -Íbamos  a trabajar (su mamá decidió no hablar y dejar que su hija relatara la historia),   tomamos  una combi del transporte público. En la combi solo íbamos nosotras y el chofer. El tipo (chofer) de repente se detuvo y nos amenazó con un cuchillo, le dijo a mi mamá que se bajara y que me dejara. Mi mamá le dijo que no, que si nos iba a matar, nos matara a las dos. El tipo nos bajo y se fue. Por eso es que vengo a marchar porque ya no quiero que esto siga así. No me da miedo marchar, me da miedo subirme al transporte público, pero protestar no.-

Una ves concluida la  marcha, cuando regresaban a casa Madre e hija, reconocieron al chofer del transporte público que días antes las había agredido y lo confrontaron.

 La marcha por la paz que movilizo a 28 ciudadanos, es una recopilación de historias de crímenes, de impunidad y de complicidad de las autoridades.

-Hace 25 años me asaltaron en el camión cuando regresaba de trabajar. Se subieron unos tipos  en la parada de Cemex, golpearon a todos los que iban en el camión y nos quitaron todo.

Nunca le conté nada a mis hijos,  ni a mi familia. Me tuve que recuperar sola.- Me comentó la señora, la que había marchado con su bastón por unos kilómetros para que nadie pase por lo que le sucedió a ella. Minutos después supe que desde hace 25 años esa persona lucha para que los fantasmas y el miedo de una violación no alcancen a más victimas.

Texto y Fotografía: Noé Canales