Día 2

La ausencia de público fue mayor,  los escenarios lucían como elefantes blancos en medio de los árboles. La zona de camping comenzó a vaciarse, las casas de la noche anterior desaparecieron… la gente no  aparecería nunca.

Nos refugiamos en las tiendas de campaña de aquel frío que empezaba a arreciar, ya era tiempo que las bandas salieran al escenario pero al parecer ninguna estaba lista, ni siquiera se veía alguna alrededor -la organización sucumbió ante el fracaso, no había para quien tocar-. Eran aproximadamente las 2 de la tarde y a lo lejos se escuchaba Acidandali -no hicimos el mínimo esfuerzo por levantarnos, a pesar de que sabíamos que esa bandita rifa cañón-.

Dieron las 2:30 y Golden Aztec ya se escuchaba en la Carpa Maceira. Una banda de Morelos, que trae una propuesta única, mezclando percusiones prehispánicas con sintetizadores y arreglos. Fabiola formó parte de la alineación, traduciendo hasta el “a huevo” en lengua nahuatl.

Nos quedamos en ese escenario esperando a Venison. No son malos, pero decidimos movernos de escenario a ver a Spike Devil Disco -triste, pero estaba casi solo el escenario Tempus (Libertad)-. Seguimos caminando y llegamos al escenario Ajusco, donde tocaba una banda que hacia bailar a todo el público, presenciamos el momento cuando el tecladista no tocaba por errores de los ingenieros de audio y el bajista se descolgó su instrumento para poder bajar del escenario e interactuar con la gente y hacerla bailar al estilo limbo usando su bajo como bambú.

Not Made In China fueron la última banda que presenciamos en el Festival Ajusco y como era de esperarse, estuvieron de lujo. Deleitando nuestros oídos con su sabroso Funk, haciendo mover a toda la gente y hasta el piecito movía el más mal encarado del público.

Fotografías y Texto: Jaqueline Mendieta