Día 1

El clima fue despiadado, la ausencia  se mostró inclemente con un festival que promete todo lo que el rock & roll a pregonado  a lo largo de su historia.  La rebeldía que repetimos como rosario los inadaptados se ha esfumado,  las causas perdidas se las esta llevando la chingada.
 

El Festival Ajusco se realizó el pasado 23 y 24 de noviembre en el kilometro 11.5 de la carretera picacho Ajusco. El festival busca crear un evento donde los involucrados, músicos y público, sean los que crean la comunión y el alma del festival, y que ninguna marca o patrocinio sea la que dicte el rumbo del evento.

Fueron tres los escenarios que albergaron a una lista interminable de bandas independientes de rock, jazz, electrónica y cumbia.

A pesar del frío y la lluvia del primer día, hubo grupos que ardieron y se despojaron de chamarras y jorongos e incitaron a mover los cuerpos entumidos.

Entre los que tuve la oportunidad de ver y destacaron se encuentra Belafonte Sensacional, con sonidos folk, (una guitarra y una trompeta) y  un discurso que versa entre el amor y el odio,  entre lo cómico y cotidiano, composiciones llenas de verdades.

The Copper Gamins llenaron su pequeño escenario con un sonido robusto que de apoco fue atrayendo a las personas. Riffs largos y poderosos, una batería potente que puso a mover la cabeza y los pies. The Copper Gamins está integrado por Carmen en la guitarra y Claudio en la batería y esa noche las reminiscencias del blues se hicieron más notables con un clima gélido y una cielo raso.

Meneo desconcertó a propios y extraños, sobre capas de sonido creado con un Game Boy, se encargaba de poner frases  y palabras pegajosas que por media hora pusieron a bailar a la carpa dedicada a la música electrónica.

Vicente Gallo quizá sea el grupo con mas exposición mediática de todo el festival y eso vio enriquecida su presentación en el escenario principal, ejecuciones precisas, canciones coreadas, y atención por parte del público hizo que su aparición en el festival fuera una de las más redondas de esa noche.

7:14 se presentó alrededor de las 11 de la noche, cuando la  luz de la luna se había vuelto una luminaria más en el Ajusco. 7:14 es quizá uno de los creadores de música electrónica mas odiados por  muchos, pero lleva un valor intrínseco este proyecto, esta creando y experimentando con ritmos que extrae de su entorno, de la cultura popular, el sonido tribal lo ha llevado al siguiente nivel. Ha podido crear pasajes contemplativos con ritmos tropicales, le ha dado el toque “fino” a un ritmo que para muchos es vulgar.

 Mención aparte de merece la presentación de Juan Cirerol, quien cantó hasta que le desconectaron el audio. Cada 3 canciones se despedía diciendo que era la ultima, la ultima no parecía llegar, su presentación se extendió por más de hora y media. Los narcocorridos sonaron en el Festival Ajusco, las historias de personajes de la narcocultura conocidos por todos, los lleva Juan Cirerol a fabulas inciertas, donde él como personaje de sus cuentos aparece y se esfuma en la lírica de sus  composiciones.  La interacción de Cirerol con el público es incierta, lo ama y lo odia, igual que el público a el.

El primer día del festival Ajusco fue un ejercicio de independencia donde el esfuerzo de personas que aman la música se puso a prueba. No podía, ni debía ser de otra forma, el festival Ajusco es así, agreste y natural.

Fotografias y Texto: Noe Canales