La Política de pueblo son todas aquellas decisiones  y programas sociales que por años de inamovible y anacrónica estrategia, han hecho de un municipio de poca importancia, un lugar donde las fábulas de corrupción y enriquecimiento ilícito superan por mucho el imaginario colectivo. Estos municipios olvidados se multiplican y pierden en  la geografía y extensión del territorio mexicano, propiciando que la “Política de pueblo” se haya convertido en una  política gubernamental de facto.

Conocí un caso de esos  que dan coraje y dejan la boca seca, de los que involucran a la muerte sin sentido. Un día uno está, quizá al otro también, pero uno se muere en este país por cualquier cosa.

La mató por borracho y culero,  no la conoció y aun así la mató. No se le puede llamar accidente cuando te atropellan sobre la banqueta, te arrastran por 40 metros sin parar y te dejan ahí tirando. A eso no se le puede llamar accidente. El problema es que uno se muere en cualquier momento.

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Itzel Martínez fue asesinada  un 5 de octubre, arrollada  por un conductor que huía de la policía en estado de ebriedad. Minutos después de haber coincidido el camino de  Itzel con el de Martín Obregón Ramírez y su coche color rojo, en la calle,  quedó solo el cuerpo de Itzel, un carro chocado y una persona convertida en asesino.

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Asistí a la marcha donde los que exigían justicia eran niños, igual que Itzel, donde el color blanco se hizo mas puro con la lluvia de un cielo que lucia triste. A la marcha la siguieron más marchas, a las marchas les siguieron reclamos, a los reclamos le sigue el hartazgo.

Todos tienen algo que reclamar.

La hipocresía  de las autoridades.

En un municipio donde los expedientes judiciales abiertos por homicidio suman 1200 aproximadamente en lo que va del año  (cifra aproximada, ya que se ha negado la información y no existe el dato de manera oficial) , el asesinato de una menor hubiera pasado inadvertido, como uno más  para una comunidad que sobrevive con temor  y desinterés generalizado.

Las personas que esta ocasión decidieron no olvidarlo no superan los 16 años de edad, quizá fueron compañeros de escuela de Itzel, quizá solo niños  cansados de los engaños y simulaciones de justicia por parte de la corruptas y pueriles autoridades.

México está saturado de injusticias, lleno de penitencias… el sistema judicial se encuentra del lado de quien pueda pagarlo y se burla de los afectados.

El asesinato de Itzel Martínez fue calificado como homicidio imprudencial por el poder judicial del Estado de México.  Martín Obregón Ramírez fue puesto en libertad al pagar una fianza de 380 mil pesos que sirvieron para comprar el sentido de justicia de las autoridades.

Anteriormente en política de pueblo “El millonario negocio del transporte en el Estado de México”.

Fotografía y texto por Noé H. Canales