Por la noche  logramos llegar a Toluca después de un viaje con algunos inconvenientes, recorrimos Bulevares, calles, callejones, autopistas, la ultima vuelta a la izquierda y llegamos al   lugar donde Los Niños del Cobre nos dejaron entrar hasta su lugar de ensayo para verlos tal cual son y descubrir que son una banda que vale oro.

José Carmen y Claudio Miguel forman este dúo, que nos recuerda que a veces al regresar a lo básico puedes ofrecer una propuesta de calidad y sincera.The Copper Gamins  grabó  su primer  EP en cinta  y fue editado en cd y en acetato. Carmen (guitarrista) a encontrado un sonido peculiar y robusto en joyas mandadas al olvido… amplificadores mexicanos de épocas pasadas, perdidos por por la geografía mexicana.

A pesar del éxito obtenido en Estados Unidos, y ser firmados por una disquera Texana,  no se han librado de la censura. Hace unos meses MTV decidió no incluir su video en su programación por ser “demasiado satánico”, (risas) lo cual se debe solo a que esta hecho en tonos muy obscuros. En otra ocasión la estación de radio de la Universidad Iberoamericana rechazo su música sin dar la oportunidad de siquiera haberlos escuchado, por lo que ellos han decidido no tener más contacto con la estación y mentarles su pinche madre (mas risas).

Carmen y Clau tocan Garage Rock, muy conocido en México, pero que pocos se atreven a experimentar. Usan una combinación simple aunque muy utilizada en este género: Una batería,  una guitarra y la voz de Carmen, quien canta mayormente en inglés, aunque pronto darán un pequeño giro a su estilo y comenzarán a realizar  más canciones en español como un tributo a Cuco Sanchez y utilizaran con ritmos más tradicionales mexicanos.

Los niños de cobre ensayan en un pequeño cuarto, donde conviven  fotos familiares, envases de miel, botellas de mezcal y hasta una especie de altar con manzanas para absorber las malas energías. En ocasiones se incluye un elemento importante, la foto de la dueña del corazón de José Carmen, la ha convertido en la perfección idílica de una musa, de la que no sabe nada y que en cada concierto o ensayo lo acompaña sobre el estuche de la guitarra abierto y el fondo de terciopelo rojo protegiendo la fotografía.