Las fachadas lucen descuidadas, roídas, perturbadas por el tiempo; las banquetas orinadas y obstruidas por esqueletos de metal de lonas amarillas que ponen a la venta, sobre sus armazones, toda clase de chucherías.

La colonia Guerrero enclavada en las tripas del Distrito Federal acusa el recibo del tiempo. El nombre -“Festival antes de que nos olviden” -resume las glorias pasadas de una colonia emblemática y el abolengo de un salón que ofrece la oportunidad de desplegar el arte dancístico del barrio popular.

El Salón los Ángeles mostró su rostro maquillado después del medio día, setenta y seis años han dejado huella sobre él. Las paredes lucían revestidas de cuadros con nombres legendarios  (Sonora Santanera, Willie Colón, Mike Laure) sobre  papeles amarillentos.

El Festival Antes,  preparó para su final un acto maratónico, doce horas de propuestas sonoras marcadas por las grandes diferencias entre una y otra banda.Para entender este festival, debemos entender el origen y la concepción de este: personas creando espacios para proyectos musicales que pocos han escuchado.

El Salón los Ángeles se dividió en dos escenarios donde las diferencias y los colores de la música fueron tan disímiles, que los asistentes de un acto a otro cambiaban de un sentimiento fiestero y guapachoso a un momento contemplativo  e introspectivo. Esos cambios de texturas y ritmos musicales por momentos llegaron a desconcertar y  no terminar por digerir lo que estaba sucediendo sobre uno y otro escenario.

La banda que hizo mover las matas largas y propiciaron un breve slam entre los pocos asistentes fue Nazareno el Violento, banda de hardcore con un set lleno de  riffs pesados y una batería que machacó la duela donde muchas veces se bailó al ritmo de la Sonora Santanera

Las Pipas de la Paz comenzó en el siguiente escenario, y pronto el slam dio paso a los sonidos setenteros, un teclado con reminiscencias de las películas del santo y  el garaje/punk bien fusionado, hicieron que los aún pocos asistentes, se pusieran a contonear las caderas.

Vamos Tentando abajo,  que se siente gran consuelo.

*extracto tomado de la página de Pellejos

 En cuanto terminaba la música en un escenario, la gente caminaba treinta pasos y se encontraba frente al otro. El turno fue para Pellejos, los cuales ya no son unos mozalbetes acercándose al rock, son el mejor ejemplo que la actitud se crea a partir de un largo trecho recorrido. Al grito de guerra  “Tripas, pescado, popo” los pellejos robaron sonrisas y bailes cadenciosos con temas como No estas solo y Morralla de amor.

El primer acto de música electrónica hizo su aparición con Impvlso & Antigravity, proyecto en solitario de Paco Lazcano, el cual estuvo compuesto por pasajes agradables y contemplativos. Futurología siguió con el corte electrónico, solo que con capas de sonido más densas y siempre apoyadas de visuales. Futurología no inmuto a los presentes, la combinación visual y el viaje sonoro creó una atmósfera densa y tranquila alrededor de este acto.

Apocalipsis esta integrado por 3 músicos de Nazareno el Violento, su set fue impecable y avasallador, el metal volvió a invadir al Salón los Ángeles, el público tras 6 horas de música, que por momentos se hacía soporífera, reaccionó.

El Triple Filtro se encargo de súper poner capas y capas de sonidos en sus composiciones  y destacar una voz sobre esa mezcla de sonidos electrónicos, dejó un sabor de boca un tanto raro, pues los sonidos son increíbles, pero el proyecto no se escucha sólido y por momentos la música no llega a ningún lado.

Los Macuanos, era uno de los actos esperados por el público, para la hora en que salieron a tocar algunos asistentes al festival habían desistido de permanecer hasta el final.  Los Macuanos son garantía de fiesta caótica y desenfreno, de cumbia sicodélica y bailes sueltos en un Salón los Ángeles casi vacío.

El caos que rodeo el Festival Antes, lo incomprensible de algunos actos,  y la esperanza que me deja, se conjugan  para saber que estos festivales son el resultado de una causa que conviene a todos y es la de disfrutar de proyectos “no probados por nadie” de regresar a lugares olvidados que aún mantienen un brillo especial y el de esperar que el espectador se vuelva crítico y sea el constructor de sus propios actos.

Texto y Fotografías por Noé Canales